Entre los guaraníes corre siempre la versión de que su principio protector Cele y Ciri (Celestino y Ciriaco) emprendieron su viaje hacia él “alto Paraná” para buscar una mejoría en lo económico, pues corría la versión de que los “Mensu” recaudaban mucho dinero con su trabajo de “cortador de árboles”.

Los genios protectores en la cultura guaraní siempre tenían carácter femenino. Los primeros meses que estos hombres empezaron a trabajar, cumplieron su labor de una manera muy disciplinada. Eran los mejores obreros, sus patrones estaban muy satisfechos con ellos.
Cada vez que compartían un terere los obreros hacían comentarios sobre ka´a jarýi quien era el genio protector del bosque.

Decían que era una mujer muy cautiva a quien no respete la naturaleza, es decir a quién en forma exagerada calaba los árboles y dañaba el medio ambiente. Te lleva al destructor muy dentro de la selva y lo extravía para hacer temer a los otros y no se repita esta acción.

Pasado el tiempo estos hombres se volvieron muy ambiciosos y no creyeron de la existencia de ka´a jarýi, decidiendo cortar más árboles y ganar mucho dinero dañando la naturaleza.
Celé y Ciri, al realizar su mala acción, empieza a sentir un viento que estremecía las ramas de los árboles y a lo lejos bienvenido una figura, ¡la de una mujer!. Era la protectora del bosque quien les decía, que por su mala acción no regresarían nunca para ver a sus familiares, que ya se llevó para siempre a estos hombres, y nunca se escuchó hablar de ellos por su mala acción contra la naturaleza.

Fuente: Libro mitos y leyendas. Cultura del Paraguay.
Autor: Profeso Oscar Cabrera.

 

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